En el Modelismo, se dice Reprensible a cualquier exteriorizacion de su voluntad que el Modelista Verdadero haga, en tono humoristico o no, debido a que la mera existencia de tal sujeto ya es, de por si, reprensible. A tal grado, que un observador avezado podria situarlo entre las ofensas mas serias, sin un atisbo de duda, y a la misma altura que una bondiolita con pure de manzanas y salsa agridulce que ha sido previamente marcada en la plancha.
Aserciones incontrastables, la infalibilidad a toda prueba en juegos de diplomacia mediocre y el asiduo cumulo de sin sentidos que defiende hasta el ultimo hombre sin arriesgar su endeble cuello con el beneplacito de la plebe modelistica, hacen del Modelista Verdadero las delicias del Modelista de a Pie a la hora de victimizar al incauto y estigmatizar las variadas pero nunca filantropicas acciones de tan desentrañable prearboricola urbano.